Voluntariado en Santa Cruz, California

Mi experiencia en 2008

Ayer volviendo de trabajar estuve hablando con mi amigo Abel sobre mi experiencia como voluntario de trabajos medioambientales en California. Ya han pasado 4 años del voluntariado y lo sigo recordando como si fuera ayer. Realmente recomiendo una experiencia como esa a cualquier persona que tenga intención de aprender el idioma, coger experiencias y conocer a personas de culturas diferentes.

Para los que no sepáis como funciona el tema del voluntariado, os voy a explicar de forma breve en que consisten estos trabajos. El sistema funciona de la siguiente manera:

Llegada a las Américas

En primer lugar, el vuelo de Barcelona a San Francisco fue toda una experiencia y todo un reto a nivel personal con 18 años. Después de puentes aéreos, horas en los aviones y aeropuertos y la larga aduana de los EEUU, conseguí encontrar el “meeting point” del aeropuerto de San Francisco, donde habíamos quedado con un supervisor de la empresa de voluntarios para recogerme y llevarme a la casa de voluntarios de Santa Cruz.  En esa sala, también había una pareja de voluntarios españoles y una chica de Corea del Sur. Lo siguiente fue ir a la oficina de los voluntarios en Santa Cruz para firmar papeleo, facilitarles la documentación personal y conocer a los responsables. Una vez hechos los tramites formales, fuimos a la casa de voluntarios, donde pasaría mis próximos 3 meses con gente procedente de Asia, Europa y America. Mis 2 primeras semanas de adaptación a la casa y a la gente fue mejorando paulatinamente a medida que empecé a conectar con la gente, a sentirme cómodo con el ingles y al ver que llegaban nuevos voluntarios y que yo ya no era el nuevo.

En el mes de Agosto y Septiembre llegaron a haber unos 35 voluntarios en la casa. Habían parejas que para dormir juntos, decidían dormir en una vieja autocaravana, que había en el jardín de la casa, adaptada con cama para hacer de ella su pequeño nido de amor.

El trabajo de voluntario

Los trabajos se organizaban por grupos de voluntarios, supervisados por un “team leader”. En la nevera de la casa colgaban un programa, en el que incluían todos los nombres de los voluntarios, el próximo proyecto, el tiempo de duración del proyecto y el “team leader” que tendría cada grupo. Los grupos de voluntarios eran decididos al azar o bajo peticiones de los mismos voluntarios. Los mejores proyectos eran en parques naturales o nacionales (Yosemite, Lake Tahoe..) donde pasabas entre una o dos semanas durmiendo en tiendas de campañas, haciendo hogueras, cocinando las cenas en barbacoas, haciendo excursiones de trekking entre valles y sequoias, conociendo a nuevos voluntarios, etc. Todos los voluntarios participan en las labores cotidianas comunes, como la cena, la mesa, lavar platos, cargar y descargar la caravana…

El inicio de cada jornada laboral empezaba a las 8:00h AM, los voluntarios nos situábamos en circulo y hacíamos una tanda de estiramientos durante 15 minutos, luego repasábamos las normas generales de seguridad de los voluntarios. A media mañana había un descanso de 15 a 30 minutos (dependiendo del “tema leader”). De 14h a 15h empezaba la hora del sandwich y la siesta. Luego vuelta al trabajo hasta las 18:00 PM, que volvíamos al campamento o a la casa de voluntarios (en función del proyecto) para preparar la cena, ducharnos y lo que te apeteciera hacer.

Los trabajos solían estar relacionados con el medio ambiente, algunos de ellos consistían en talar árboles para la prevención de incendios, exterminio de plantas invasoras, creación de nuevos caminos para facilitar los accesos a los parques, plantación de árboles, entre otros.

El tiempo libre

Lo bueno de este voluntariado es que quizás trabajabas una semana en un parque natural, y luego tenias otra semana libre para pasarla en Santa Cruz, conocer a gente de la ciudad, ir hacer surf, jugar a volley playa con los voluntarios, salir de marcha en pubs o fiestas privadas (siempre siendo mayor de 21 años. Aquí yo tuve un problemon..) o organizar un viaje con tus nuevos compañeros a San Francisco, Las Vegas, etc. Siempre acabas conociendo a alguien con el que compartir algún viaje chulo. En mi caso, al finalizar mi voluntariado, organicé un viaje a Cuba de dos semanas con un voluntario de San Francisco y un “team leader” de Hamburgo. Ese viaje fue otra experiencia increíble, que siempre recordaré.

Indiferentemente de los viajes que he hecho por mi cuenta, esta experiencia es sin duda, la que más me ha enseñado y la que más huella ha dejado en la persona que hoy soy. Recomiendo, especialmente a todos aquellos jóvenes que hayan terminado sus estudios, que no saben bien el camino que deben tomar, que van un poco perdidos por la vida… que prueben esta experiencia, por que es algo que te forma como persona y que te hace valorar todas las cosas que te rodean.

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